La profesora Elizabeth Espinosa hizo una demostración del sencillo proceso de purificación de agua.

El Perú vive actualmente horas difíciles con las inundaciones y huaicos que azotan gran parte del país; por eso, desde la academia, la UNMSM pone a consideración del país una propuesta que permite disponer de agua tratada mediante el uso de pencas (hojas) de tuna. La química y docente sanmarquina, Elizabeth Espinosa Descalzo, dio detalles del procedimiento para lograrlo.

En vista de que gran parte del contenido de sólidos (los más gruesos) en forma de lodo se decanta al dejarse el agua almacenada en un recipiente, quedando únicamente los más finos en suspensión, se trasvasa el agua decantada que será mezclada con una solución de consistencia gelatinosa procedente del remojo de trozos de pencas de tuna, la cual, luego de dejarla en reposo, clarificará el agua. El agua clara se separa y puede ser hervida para su consumo.

La investigadora precisó que en el supuesto de no contar con los medios para hervir, se puede envasar el agua clara en botellas descartables PET, que se emplean para gaseosas, y exponerlas a la radiación solar directa durante seis horas, con el fin de que el plástico sea atravesado por la luz ultravioleta, que es capaz de reducir la población de microorganismos patógenos (método SODIS, ver manuales de Organización Mundial de la Salud/Organización Panamericana de la Salud de Tratamientos de Agua en la Biblioteca del CEPIS u otras especializadas).

Pencas de tuna, con las cuales se purifica el agua.

La especialista agregó que la propuesta de empleo de pencas de tuna se debe a que no requieren de personal calificado, como el que se encarga del tratamiento tradicional del agua. “Si se usará coagulantes/floculantes químicos primarios, sería necesario determinar y aplicar las dosis adecuadas para que la calidad del agua sea la esperada”, aclaró la profesora sanmarquina.

De esta manera, añadió, si se les capacita y proporciona lo necesario, el agua de los ríos puede ser tratada, para los diversos usos, por los mismos pobladores afectados. Así, se evitarían los problemas logísticos y de otro tipo que genera el transporte de agua potable desde otras zonas del Perú a las áreas golpeadas por los desastres naturales.

Tomando en cuenta la importancia del tema de responsabilidad social universitaria, la Facultad de Química e Ingeniería Química de la UNMSM, sus docentes y estudiantes conjuntamente con el personal de Sedapal y otras empresas podrían formar parte de esta propuesta sanmarquina, planteada por la profesora Elizabeth Espinoza, en colaboración con la química Jenny Álvarez Bautista y el director del Departamento Académico de Química Analítica e Instrumental, magíster Fernando Anaya Meléndez.

El siguiente paso sería presentar dicha propuesta al Gobierno central para que, de manera conjunta, ponerla en operación en los diversos lugares del país, donde se pueda aplicar, concluyó Espinoza Descalzo.