Ahora surge una gran preocupación.

Foto: Reuters.

Por: Víctor A. Peña Rodríguez, profesor principal de la Facultad de Ciencias Físicas de la UNMSM.

Ante el colapso del sistema de salud en el país, surge ahora una gran preocupación debido al alto número de fallecidos por el COVID-19 y otras enfermedades que no han sido posible atender.

La Figura 1 muestra una ilustración al respecto comparando las informaciones del Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef) y de la Sala Situacional del Ministerio de Salud (Minsa). La curva punteada de color azul corresponde a un ajuste polinomial del número de defunciones desde enero de 2017 hasta junio de 2020; lo cual permite determinar el número habitual de defunciones anterior a la llegada del COVID-19. En el mes marzo, este número promedio mensual fue estimado, aproximadamente, en 10 059 defunciones.

En efecto, durante los tres últimos meses de abril a junio de este año, el Sinadef reportó un total de 57,685 defunciones. En tanto, que el Minsa informó 8,935 fallecidos “confirmados” COVID-19, por lo menos, hasta el viernes 26. Descontando la proyección normal de defunciones para estos tres meses, ascendente a 30 381 defunciones, resultan 27 304 defunciones por encima de lo esperado cuando el COVID-19 no estaba presente. Si a este número restamos los 8935 fallecidos “confirmados” por coronavirus, entonces, al final tenemos 18 369 fallecidos más, entre los “no confirmados” COVID-19 o fallecidos por otras enfermedades.

En realidad, con este nivel de cifras de defunciones y fallecidos, no hace diferencia que las muertes sean solo por COVID-19, sino más por las consecuencias de tener un sistema de salud colapsado, que ha provocado tener más de 27 000 fallecimientos por encima de lo esperado en estos tres últimos meses.

La Figura 2 presenta dos gráficos acerca del número de fallecidos “confirmados” COVID-19 utilizando dos fuentes del Minsa: (1) comunicados oficiales y (2) la base de datos abiertos. Se observa que, a pesar de ser dos fuentes del Ministerio de Salud, estas son diferentes.

En este sentido, ahora más que nunca cobra importancia el monitoreo de los indicadores de la pandemia siguiendo la parte de la información del Minsa más confiable.

El autor del artículo es el doctor Víctor Peña, actual profesor principal de la Facultad de Ciencias Físicas.

Por esta razón, como ha sido explicado anteriormente, abandonaremos el uso de la data del registro por “fecha de resultados” y utilizaremos el registro por “fecha de inicio de síntomas” que consideramos más próximo al inicio de la infección.

El registro por “fecha de resultados” se basa en el registro de resultados de dos tipos de exámenes: las pruebas moleculares (PM) y las pruebas rápidas (PR). Además de los problemas de completitud, de ventanas de observación diferentes, de diferencias de sensibilidad y especificidad de cada tipo de prueba, de falsos negativos y de numerosos falsos positivos de las PR, ahora, tenemos la duplicidad de resultados positivos. Por otra parte, el registro por “fecha de resultados” no permite distinguir a los infectados según el grado de su infección.

La base de datos abierta del Minsa utiliza o asigna aleatoriamente a cada examen un código UUID (Universally Unique Identifier), lo cual no permite identificar al paciente y, en consecuencia, en el registro PR+PM tenemos muchos duplicados y de confirmación. Lo mismo puede decirse de los códigos UUID de los fallecidos que al parecer, después de varias verificaciones, no corresponden a los UUID de los casos positivos.

Todo ello refleja un problema con el registro de la data por “fecha de resultados”.

Registro por fecha de inicio de síntomas

La Figura 3 muestra el número de casos infectados “confirmados” acumulado, según “fecha de inicio de síntomas”, desde el 20 de febrero (día 1) al 21 de junio (día 123). En esta figura cada curva corresponde a un día de registro por “fecha de inicio de síntomas”; donde las mesetas recortadas a curvas de cálculo. Estas mesetas no corresponden a las mesetas de estabilización. Los últimos días entre flechas corresponden a los nuevos contagios o contagiados recientes. De acuerdo con la metodología de análisis de este tipo de registro, a cada curva debe descontarse un número de días (variable entre 9 y 28 días dependiendo del nivel de error experimental) en los que los nuevos infectados contagian intensamente a otros sujetos susceptibles.

En el presente caso, consideramos dos intervalos de días de contagiados recientes:

(1) De 14 días menos, del día 56 al día 109

(2) De 28 días menos, del día 56 al día 95

La Figura 4 presenta estos dos tipos de ajuste de la curva de infectados al 21 de junio. Según el ajuste, de 28 días menos, el número de infectados según “fecha de inicio de síntomas” fue 146 983. Asimismo el número de activos a esta fecha fue 20 249.

La Figura 5 muestra una comparación entre la curva de fallecidos “confirmados” COVID-19 (comunicados del Minsa) y la de los infectados por “fecha de inicio de síntomas” al 21 de junio. Se observa que la curva de fallecidos no ha alcanzado un máximo (178 fallecidos “confirmados” COVID-19 por día el 21 de junio). Sin embargo, a estas cifras habría que agregar el número de fallecidos usualmente (336 defunciones por día) y los fallecidos por COVID-19 “no confirmados” y por otras enfermedades (204 defunciones por día). En total, la suma producto del colapso del sistema de salud ha aumentado el número de fallecidos en más del 100 %. Esta situación es muy delicada y deberá tomarse en cuenta sobre todo ahora que se comienza reactivar la actividad económica para no poner en riesgo a sus familias.

Conclusiones

1. El registro por “fecha de resultados” no es el más adecuado para acompañar el desarrollo de la pandemia.

2. Se recomienda el uso del registro por “fecha de inicio de síntomas” que es más cercano al inicio de la infección. Este registro podría mejorarse con un estudio de la “carga viral” y su correlación con la “fecha de inicio de la infección”.

3. A fin de mejorar la data se necesita aplicar unos muestreos técnicos de la población susceptible, sanos e infectados, por regiones.