El especialista calificó de “grave” la falta de respuesta adecuada en eventos como el sucedido.

“El aniego producido hace algunas semanas por la ruptura de un colector de aguas residuales en el distrito de San Juan de Lurigancho ha demostrado la poca capacidad de respuesta frente a un desastre”, afirmó Miguel Ibáñez Sánchez, docente de Geografía Física de la Escuela Profesional de Geografía de la Facultad de Ciencias Sociales.

El especialista calificó de “grave” la falta de respuesta adecuada ante esos eventos, a pesar de que se cuenta con normativas e instituciones dedicadas a la previsión y manejo de los desastres, pero que, sin embargo, estas no alcanzan a ejercer su acción de forma segura y eficaz.

Según datos del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), durante el fenómeno de El Niño ocurrido el 2017, 162 personas perdieron la vida, 500 resultaron heridas y 19 desaparecidas. Además, se registró 285 955 personas damnificadas o que sufrieron daños severos, 66 093 viviendas fueron destruidas y 371 370 afectadas.

“Hasta la fecha los programas de asistencia estatal están direccionadas a descolmatar los ríos, pero no efectúan un manejo integral de la recuperación de andenes y humedales de la parte media y alta de las cuencas que se encuentran en la fachada occidental de los andes”, indicó el también profesor del curso de Planificación de los Recursos Naturales de la Unidad de Posgrado de la Facultad de Ingeniería Geológica, Minera, Metalúrgica y Geográfica.

Cerca de 12 000 kilómetros de la red de colectores de aguas residuales en Lima Metropolitana están expuestos como vertederos ilegales.

Consideró que el aniego de San Juan de Lurigancho ha desnudado la capacidad de respuesta del Gobierno local, metropolitano y nacional; así como también ha puesto en el tapete el crecimiento urbano de alto riesgo en edificaciones ilegales y en zonas escarpadas, que son provocadas por el tráfico de tierras, áreas que no podrán responder a la licuefacción y aceleración sísmica durante un probable sismo en Lima Metropolitana.

Además, explicó que el colapso de redes de alcantarillado de aguas residuales está asociado a una exposición sanitaria peligrosa no solamente para los 2000 residentes en la zona del siniestro, sino también con otros miles de personas del entorno distrital por el deterioro de la calidad del aire y por el corte obligado de la red de agua potable.

Redes de alcantarillado expuestas

Cerca de 12 000 kilómetros de la red de colectores de aguas residuales en Lima Metropolitana están expuestos como vertederos ilegales del sector doméstico y comercial e industrial, la mayor parte clandestinas.

“En la alcantarilla se depositan plásticos, residuos orgánicos de restaurantes y otros tóxicos procedentes de los camales, de fábricas de textil, pinturas y papeles aparte de actividades de fundidoras, los sectores automotrices contribuyen con aceites y grasas, y otras sustancias que al colapsar los colectores originan graves problemas para la salud de los pobladores”, manifestó el experto.

Así, señaló que la red de alcantarillado está alcanzando niveles peligrosos de fragilidad debido al sobreuso, así como por la falta de mantenimiento, el caótico y desordenado transporte público que carece de protocolos de horarios y el peso de la carga, aunados a la falta de estudios de impacto en los suelos referente a la compactación, que acaba con el tiempo de trabajo de las tuberías.